Extremadura recorre su memoria: 20 localidades participan en las VI Rutas del Patrimonio Inmaterial
El programa de La Asociación de Universidades Populares de Extremadura (AUPEX) se desarrolla entre julio y diciembre de 2026 con propuestas de investigación, recuperación, transmisión y difusión del patrimonio cultural inmaterial en municipios de las provincias de Cáceres y Badajoz.
El patrimonio vive en las canciones que se siguen cantando, en los oficios que pasan de unas manos a otras, en las palabras propias de cada pueblo, en las fiestas, los juegos, las recetas y las historias que forman parte de la memoria colectiva. Con el objetivo de contribuir a su recuperación, transmisión y puesta en valor, AUPEX desarrolla este año las VI Rutas del Patrimonio Inmaterial de Extremadura, un programa que recorrerá 20 localidades extremeñas entre los meses de julio y diciembre de 2026. La iniciativa reúne actividades impulsadas desde los propios municipios y cuenta con la participación de asociaciones, personas mayores, artesanos y artesanas, grupos folklóricos y otros agentes portadores de los conocimientos y tradiciones que conforman el patrimonio cultural inmaterial de Extremadura. En la provincia de Badajoz, las rutas están organizadas por las Universidades Populares y agentes portadores de Castilblanco, Higuera de la Serena, Maguilla, Olivenza, Ribera del Fresno, Salvatierra de los Barros, San Vicente de Alcántara y La Zarza. Las propuestas abarcan desde la recuperación y difusión del folclore y los juegos populares hasta la gastronomía, la cerámica, la alfarería, las festividades tradicionales, los ritos y leyendas o la memoria de antiguos oficios y espacios vinculados a la actividad minera. De esta forma, el programa está permitiendo conocer las tradiciones musicales y de baile de Castilblanco, recuperar juegos populares en Higuera de la Serena, documentar y dar a conocer una receta tradicional en Maguilla, acercarse a la azulejería hispanolusa en Olivenza o documentar la festividad de Los Compadres en Ribera del Fresno. También se pondrá en valor la tradición alfarera de Salvatierra de los Barros, los ritos y creencias relacionados con la luna en San Vicente de Alcántara y la memoria de la Mina de la Tierrablanca en La Zarza. En la provincia de Cáceres, las VI Rutas se desarrollan en Acebo, Ahigal, Alía, Arroyomolinos, Berzocana, Cabezuela del Valle, Cedillo, Deleitosa, Garganta la Olla, Jaraíz de la Vera, Montánchez y Montehermoso. La programación recoge una amplia diversidad de manifestaciones culturales, entre ellas el encaje de bolillos, el folclore, las tradiciones festivas, los antiguos oficios, la música y los cantos populares, la investigación participativa, el habla tradicional, la danza, el cancionero popular y la artesanía. Entre las actividades previstas destacan la puesta en valor del encaje de bolillos y la memoria colectiva de Acebo desde la acción artística contemporánea; la continuación de la investigación sobre el patrimonio folclórico de Ahigal; la transmisión del Baile de la Piñata en Alía; el acercamiento a los oficios tradicionales y los molinos de Arroyomolinos; y la formación de nuevas tocaoras de pandero en Berzocana. La participación de la ciudadanía ocupa un lugar central en muchas de las propuestas. Es el caso de Cabezuela del Valle, donde se llevará a cabo un proceso de investigación para identificar y documentar costumbres, rituales, festividades, expresiones orales, entre otros. O de Cedillo, donde las personas mayores compartirán sus recuerdos y repertorios tradicionales para contribuir a la conservación del folclore rayano. El programa también prestará atención al patrimonio lingüístico en Deleitosa, a través de un taller dedicado a la lengua extremeña; a la Danza de las Italianas de Garganta la Olla; al cancionero popular de Jaraíz de la Vera; a los saberes asociados a la producción del jamón en Montánchez; y a la artesanía y al imaginario colectivo en torno a los Lobos de Montehermoso. Las VI Rutas del Patrimonio Inmaterial de Extremadura vuelven así a situar a las comunidades locales en el centro de la conservación del patrimonio. Porque son las personas quienes guardan, practican, recuerdan y transmiten estos saberes, convirtiéndose en protagonistas de un programa que busca que la memoria siga formando parte del presente y llegue viva a las próximas generaciones.