Entrevista a José M.ª Vargas-Zuñiga Cadenas, Gestor Cultural de la Mancomunidad de Valle del Ambroz
Hay historias que no aparecen en los libros, pero que forman parte de la memoria de nuestros pueblos. Raíces con Futuro nace precisamente para recuperar esas voces, especialmente las de las mujeres del Valle del Ambroz, y poner en valor los saberes, recetas, costumbres y recuerdos que han pasado de generación en generación. Hablamos con José M.ª Vargas-Zúñiga Cadenas, gestor cultural de la Mancomunidad del Valle del Ambroz, sobre este proyecto que recorre ocho localidades de la comarca y convierte la conversación y la memoria en herramientas para conocer, conservar y transmitir su patrimonio cultural.
1. ¿Cómo explicarías "Raíces con Futuro" a alguien que todavía no conoce el proyecto? ¿Qué os llevó a ponerlo en marcha?
"Raíces con Futuro" es una apuesta por conocer el valor etnográfico que hay detrás de las historias de vida de las mujeres, tomando como punto de partida algunos de los platos más típicos de cada uno de los municipios que integran la comarca del Valle del Ambroz.
2. El proyecto pone el foco en los saberes y recuerdos de las mujeres del Valle del Ambroz. ¿Por qué era importante escuchar precisamente esas voces?
La historia va mucho más allá de los grandes acontecimientos, los reyes y las fechas destacadas. La verdadera historia la construyen quienes viven y trabajan en el territorio, los responsables de hacer germinar unas tradiciones, unos oficios y un folclore que los hacen únicos. Las mujeres siempre han ocupado un eje central en la sociedad, como madres, hijas y trabajadoras, y son precisamente sus voces las que, por desgracia, muchas veces han quedado en el olvido. Con proyectos como este pretendemos visibilizar todo ese conocimiento que solo da la experiencia de vivir.
3. Hablamos de recetas, canciones, remedios, oficios, costumbres, historias… ¿Hay algún recuerdo o conocimiento que te haya sorprendido especialmente descubrir que todavía se conserva en nuestros pueblos?
Personalmente, para mí todo es una gran sorpresa. Soy un chico que se ha criado siempre en ciudades y que, curiosamente, siendo extremeño, nunca tuve un pueblo al que ir en verano. Por eso, vivir y trabajar ahora para varios de ellos, y formar parte de sus eventos culturales, me enriquece como persona y me ayuda a entender el estilo de vida tan particular de los entornos rurales: desde sus recetas y costumbres hasta la propia manera de relacionarse.
4. Una de las ideas del proyecto es recuperar esos momentos de encuentro alrededor de una mesa o en un corrillo. ¿Qué tiene de especial la conversación cara a cara a la hora de conservar la memoria de un pueblo?
El trabajo de campo permite abordar un fenómeno cultural con un enfoque más personal y sensible hacia la realidad que se estudia. No es lo mismo extraer información de documentos que hablar personalmente con quienes han vivido esos hechos en sus propias carnes. A través de sus gestos y sus palabras se percibe la memoria viva de sus experiencias, y la escucha activa permite profundizar en ella de un modo que ningún archivo puede igualar.
5. "Raíces con Futuro" recorre ocho localidades del Valle del Ambroz. ¿Cómo cambia el proyecto cuando se escucha a personas de diferentes pueblos? ¿Hay tradiciones o historias que se repiten y otras que son únicas de cada localidad?
Pese a ser una comarca, existe una gran heterogeneidad entre sus pueblos: en los paisajes, en las tradiciones e incluso en el carácter de la gente. Hay localidades más abiertas, donde te acogen enseguida y todo fluye con naturalidad, mientras que en otras el trato es más distante. Hay pueblos que están a apenas unos kilómetros de distancia y, sin embargo, cada uno prepara el mismo plato de una manera distinta. Pero, más allá de esas diferencias, uno acaba dándose cuenta de que las personas son, en el fondo, muy parecidas en todos lados: todas sienten la misma necesidad de conmemorar sus fiestas, de hablar con sus vecinos y de mantener vivo ese sentido de comunidad que define a los pueblos pequeños.
6. Desde tu experiencia como gestor cultural, ¿qué papel crees que tiene la cultura a la hora de mantener vivos nuestros pueblos y conectar a unas generaciones con otras?
Creo que a la cultura muchas veces no se le da el valor que le corresponde. La cultura lo es todo: nuestra lengua, nuestros oficios, las tradiciones que se transmiten de generación en generación, nuestra música... en definitiva, todo aquello que constituye nuestra identidad como colectivo. Cada pueblo es una biblioteca viva de saberes que poco a poco se está perdiendo, y eso nos está desnaturalizando como seres humanos. Es vital que las instituciones respalden la cultura y le den el papel que merece, con programas y propuestas que se adapten a la realidad de los entornos rurales y que sepan conectar con unas nuevas generaciones que, cada vez más, dan la espalda a sus raíces.
7. Si pudieras recuperar un recuerdo, una tradición o un saber de tu propia infancia para que no se perdiera nunca, ¿cuál sería?
En los tiempos que corren, recuperaría todas las historias que me contaban mis abuelos sobre la Guerra Civil y la posguerra: el conocimiento de las consecuencias del odio y la violencia derivados de discrepancias políticas o religiosas, capaces de destruir a generaciones enteras. Nuestra generación, afortunadamente, no conoce lo que es vivir entre el hambre y la violencia diaria. Sin embargo, esa falta de experiencia directa también nos hace más ingenuos frente al terrible impacto de esas consecuencias. Por eso es vital conservar estos testimonios y no olvidar de dónde venimos, para no repetir los errores del pasado. Lo que nos une siempre ha de ser más fuerte que lo que nos diferencia.
8. Y mirando hacia el futuro, ¿qué te gustaría que quedara de "Raíces con Futuro" cuando el proyecto termine? ¿Qué te gustaría que se llevaran las personas que participen?
Creo que "Raíces con Futuro" es un proyecto que nos va a permitir explorar la riqueza gastronómica de la comarca y, sobre todo, indagar en los saberes que todas esas mujeres atesoran, para compartirlos y que no se pierdan. Me gustaría, sobre todo, que las mujeres que participen disfruten de la experiencia y que esta les sirva para reunirse, compartir vivencias, recuerdos y anécdotas que las hagan viajar al pasado de sus pueblos.